 Daniela Jorquera | La buena recepción ciudadana que ha tenido el llamado del gobierno a participar del trabajo voluntario, estaría destruyendo el mito de que los chilenos sólo actuamos de manera solidaria frente a las catástrofes, reflexiona Daniela Jorquera, Encargada del Programa del Fomento del Voluntariado impulsado desde marzo del 2001 por la División de Organizaciones Sociales. Desde que el gobierno apretó el acelerador a fondo en este tema –con la instalación de cuatro centros regionales del voluntariado en Coquimbo, Valparaíso, Región Metropolitana y Bio-Bio- las personas y organizaciones sociales se han inscrito masivamente, pese a que la música de fondo de la sociedad está marcada por el individualismo y el consumismo, señala la encargada. De hecho, añade que ya hay tres mil 500 voluntarios inscritos, capacitados y derivados a la organización social o institución del Estado que lo necesita. La meta mínima es contar con cinco mil en los próximos meses, indica. La funcionaria explicó que los centros regionales del voluntariado fueron licitados a organizaciones o consorcios sociales no sólo para poner en marcha un modelo de gestión, sino que también como una forma de concretar una alianza entre la sociedad civil y el Estado. En estos momentos, indica, hay fondos concursables para las asociaciones y se están formando redes de voluntariado. Para el Estado, afirma, es prioritario fomentar y apoyar el voluntariado, porque es una forma de que las personas y organizaciones ejerzan la ciudadanía y el interés por el bien público. Además, señala que es una manera de acercar la temática a la gente común y corriente. La encargada indica que a las personas inscritas les interesa construir una sociedad más ciudadana, solidaria y con mayor poder de decisión en asuntos de interés público. Pese a la hegemonía que hoy tienen el modelo de vida anclado en el individualismo y la competencia, señala que la gente evidencia un notorio interés de vivir en comunidad, elemento que resulta vital para la construcción o fortalecimiento democrático, recalca. La mayoría –añade- son mujeres de entre 14 a 21 años de edad que apuestan más por los temas que mejoren la calidad de vida, masifique derechos y deberes ciudadanos, que por asuntos netamente asistencialistas. Sin embargo, los temas clásicos como educación, cuidado de los niños y salud están presentes. La idea, recalca, es perfilar un voluntariado para el desarrollo. Una de las gratificaciones que ha experimentado la encargada del programa ha sido la cercanía y aceptación que ha demostrado el mundo de la sociedad civil con la política que está implementando el gobierno. Asimismo, darse cuanta de cómo el voluntariado le cambiado la vida a muchas personas de regiones.
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