La reforma a la salud –proyecto emblemático de la administración Lagos- fue anunciada en la cuenta que rindió al país el Presidente el 21 de mayo del 2001. Pero, el primer año se fue en el debate extraparlamentario. Desde el 2002 los cinco proyectos comenzaron su peregrinar por la sede porteña del Congreso y, a punta de urgencias y largas sesiones de comisiones, el Ejecutivo logró cerrar el periodo legislativo con tres proyectos aprobados en la Cámara de Diputados. A partir de marzo, los senadores deberán conocer y pronunciarse sobre los alcances de las normativas que crean el Plan Auge, establecen una nueva concepción de la Autoridad Sanitaria y modifican la actual Ley de Isapre. Allí, el marcado sello público de lo aprobado puede cambiar radicalmente, pues es sabido que son más fuertes las corrientes privatizadoras. De hecho, las tres iniciativas quedaron radicadas en la comisión de salud, en donde la derecha posee mayoría, a través de la representación de Mario Ríos (RN), presidente de la instancia; Alberto Espina (RN) y Carlos Bombal (UDI). Polémico va a ser también el declarado intento demócrata cristiano de reponer su oposición a que se modifique el subsidio maternal. El punto fue parte fundamental de la propuesta que preparó la Comisión Económico-Social de esta tienda en relación con la reforma de la salud, en la cual calificaron de “inconveniente cualquier transferencia de alguna fracción de las cotizaciones de los afiliados a isapres”. El proyecto del ejecutivo contempla financiar por esa vía un fondo solidario para el pago de las licencias pre y post natal, cuyo margen de beneficio iría en directa relación a las rentas de las afiliadas. Siendo la postura de la tienda de la flecha roja la única discordante del proyecto del Ejecutivo, es esperable que los conflictos al interior de las bancadas oficialistas vengan justamente desde allí. El informe del CES no se refirió sólo al subsidio maternal, sino que presentó la propuesta global de la DC frente al financiamiento del Auge. De allí se desprende que la falange tampoco está dispuesta a tocar impuestos específicos –como el diesel, el tabaco y el alcohol- para destinar recursos a salud. La propuesta DC plantea que se deben optimizar los recursos del sector –de donde se podrían obtener 30 mil millones de pesos por esa vía- y crear las condiciones para que coticen los independientes –de donde se obtendrían otros 20 mil millones. El proyecto de financiamiento propiamente tal aún está en la Cámara de Diputados, pendiente para su primer informe en las comisiones unidas de Hacienda y Salud. También queda en la cámara baja el proyecto Chile Solidario, parte integrante de los cinco que componen la reforma, que se encuentra ya aprobado en general en la sala y espera el segundo informe de comisiones unidas para ser votado en el hemiciclo. Ambas iniciativas debieran estar pasando al Senado a fines de marzo, quedando definitivamente radicado allí el futuro de la reforma.
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