En la línea de apostar a la integración, para dotar de la estabilidad necesaria a la dirección de Guido Girardi, de tal forma que llegue incólume al término de su mandato en el 2004, la mesa aún debate en torno a una fórmula que le permita al PPD contar con el aporte de Fernando Flores y, de paso, darle al nortino senador una mayor relevancia en el ámbito nacional. El mecanismo sugerido por la bancada de diputados, de crear una vicepresidencia legislativa para el senador, aún no se ha descartado. Pese a que el mismo Flores se mostró hasta molesto cuando se lo sugirieron en un almuerzo en la cámara que se efectuó la última semana antes del consejo nacional de Canelo de Nos. La primera oferta de Girardi a Flores fue que asumiera un cargo de coordinador legislativo entre las bancadas de senadores –integrada también por Muñoz Barra- y de diputados de la tienda. Pero una vez más la iniciativa del presidente chocó de frente con la defendida autonomía de los diputados, 21 en total, que sienten que tienen derecho a opinar antes de que se tomen las medidas. El tema se debatió en el almuerzo de bancada del martes, y los menos estuvieron por reconocer en el senador liderazgo suficiente para el cargo. Si la mesa quería relevarlo, que le creara en una vicepresidencia, fue la propuesta mayoritaria. El jueves 21 Flores fue almorzar con ellos a la cámara de diputados. De entrada dijo que sabía que algunos creían que él era un desconocido. Con el áspero humor que lo caracteriza, se mostró molesto. Dijo que tenía experiencia suficiente, que no estaba pidiendo nada, que se lo habían ofrecido y que él aceptaba sólo por ayudar al partido. Por último dijo que él no era un desconocido y tiró sobre la mesa sus contactos internacionales, entre los cuales destacó su estrecha relación con el ex gobernante español Felipe González. Flores es visto por La Moneda y por la mesa del partido, como un aporte a la necesaria disciplina de la chúcara bancada de diputados PPD. De hecho él mismo destacó su apoyo irrestricto a la agenda legislativa del gobierno –de hecho, nunca ha votado en contra un proyecto del ejecutivo- y acusó a los diputados de deslealtad con Lagos. La mesa pretende tener resuelto el asunto antes del consejo programático de mayo, fecha en la cual se podría debatir nuevamente la posibilidad de adelantar las elecciones internas. La integración de Flores pondría fuera de carrera su virtual candidatura a la presidencia partidaria, que –dicen- sería del total agrado del mandatario. Pero, más que en candidatos, la preocupación de La Moneda está en instalar al interior de la coalición el necesario contrapeso a un fortalecido Adolfo Zaldívar y contar en Valparaíso de un respaldo fuerte a su agenda. Y, en ello, es vital la figura, pero también el respaldo con que cuenten las directivas partidarias del ala progresista. La inclusión de dos hombres de Nelson Avila a la dirección, acordada en el encuentro del Canelo de Nos, y la creación del consejo asesor de la presidencia, al que se invitó a los ex presidentes de la tienda, Sergio Bitar, Jorge Schaulsohn y Erick Schnake, apuntan en ese sentido. En ese escenario, neutralizar a Flores como carta a la presidencia parece vital. Más aún cuando Schaulsohn ya le dio su apoyo público y en el PPD es sabido que cuenta también con la anuencia de Bitar, quien le cedió su cupo en la I Región en las parlamentarias pasadas. Flores es reconocido por su silente estilo, tanto en el Senado como en el partido, se le ve poco comprometido afectivamente con la militancia –asiste a los mínimos eventos y mantiene una inexplicable distancia- y escaso carisma para encantar a las bases. Pero nadie duda de su lealtad con Lagos ni del tonelaje que aportaría a la cúpula del PPD.
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