La dramática situación familiar que enfrenta la canciller Soledad Alvear por el accidente de su hijo Carlos comenzó hace varios días a nutrir inquietudes acerca de su posible retiro de la política. Sin embargo, sus ausencias parciales no la han desvinculado de sus tareas, echando por tierra versiones sobre su abandono del cargo. El equipo más cercano a la canciller sabía perfectamente que la ministra no sólo enfrentaría difíciles momentos personales después de que su hijo Carlos sufriera un accidente practicando motocross, sino que también una agenda internacional que requería toda su atención, más aún, ahora que Chile es miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y Estados Unidos ha cerrado la etapa de los discursos en su ofensiva contra Irak. Altas fuentes consultadas por Primera Línea aseguraron que la ministra ha permanecido a la cabeza de tres temas fundamentales para la política exterior chilena: la situación en Venezuela -Chile forma parte de un grupo de naciones amigas de ese país-, los lineamientos que nuestro país debe exhibir al interior del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la próxima entrada en vigencia del acuerdo comercial con la Unión Europea. Apenas se produjo el accidente de su hijo, la Canciller prefirió encargarle al subsecretario de Relaciones Exteriores, Cristián Barros, la representación de Chile en la reunión de países amigos de Venezuela y al embajador Juan Gabriel Valdés, la del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, decidió continuar llevando personalmente el tema de la Unión Europea, para lo cual ha estado en permanente contacto con el Presidente Lagos y el resto de los miembros del gabinete involucrados en el tema. Las mismas fuentes señalaron que la ministra ha concurrido dos veces a la Cancillería para encabezar reuniones de coordinación y el resto de los días ha pedido informes vía memos y correo electrónico a las distintas direcciones de la repartición. El martes recién pasado sorprendió a su equipo más cercano, organizando una reunión de coordinación que duró prácticamente todo el día. En el Ministerio señalan que si bien la intensidad de su agenda ha disminuido, no ha abandonado la responsabilidad que tiene como miembro del gabinete, aunque ha optado por no dar entrevistas de prensa y no asumir la representación de actividades públicas, por lo menos en los últimos días. Estar sin estar Aunque ausente de la agenda pública, Alvear no ha dejado de estar en el centro del debate político. Los constantes rumores de cambios en el gabinete durante los meses de diciembre y enero la pusieron a la cabeza de todo tipo de enroques ministeriales que terminaban –una vez más- en Interior. Las apuestas aumentaron cuando a mediados de febrero apareció la encuesta CEP que, por segunda vez en el año, consolidó su posición dominante con un 73% de las evaluaciones positivas dentro de la población, seguida por la ministra de Defensa Michelle Bachelet con el 72%. Y aunque nadie discute la supremacía de Lavín a la hora de las preferencias presidenciales para el 2005, Alvear le sigue en la lista, aunque sea de lejos. La realización de la Junta de la Democracia Cristiana también puso a la canciller en la mira del partido, por cuanto Jorge Pizarro, su camarada y amigo, representante de su sector “guatón”, era el que encabezaba la disidencia contra Adolfo Zaldívar. La presencia de Alvear era esperada en el cónclave, sin embargo ella –por razones absolutamente comprensibles- prefirió ausentarse y enviar una carta al presidente del partido. Luego, el presidente del PPD, Guido Girardi, se adelantó a la carrera presidencial y manifestó el apoyo de su partido a su candidatura presidencial. La decisión de la canciller de suspender sus vacaciones debido a la difícil coyuntura internacional, según explican en el Ministerio, apunta a su deseo de no abandonar sus responsabilidades ministeriales, pese a los momentos dolorosos que está viviendo.
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