Al fallecer trágicamente, José Martí tenía 42 años. Una vida corta pero con una obra inmensa realizada y una permanente búsqueda de la libertad. Sus poemas, trabajos periodísticos, ensayos, literatura infantil, así como su epistolario, son uno de los patrimonios culturales más importantes de la literatura latinoamericana. Ahora que se han cumplido los 150 años desde su nacimiento (28 de enero de 1853), bien vale revisar distintas citas sobre el prócer cubano, que provienen desde las más distintas visiones y las más disímiles formas: En 1952, Gabriela Mistral publicó en un artículo del Boletín Oficial de la Academia de la Lengua lo siguiente: "(...) Antes y después de José Martí, ninguno se ha revolcado en la jugosidad y en las esencias capitosas de este suelo: hay que llamar a este hombre, entre otras cosas, el gran leal". "Fue un precursor en la defensa del derecho de todos los pueblos a disfrutar de una educación respetuosa con su diversidad", aseguró ayer el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura. Quien también destacó sus cualidades de "hombre de profunda cultura, educador, científico y comunicador por excelencia". “Martí caído en Dos Ríos, había de erigirse, a la vez, en hombre de su tiempo y de todos los tiempos; en definidor del presente y anunciador de lo futuro. Porque su obra sigue respondiendo, en este centenario de su nacimiento, a todas las preguntas que sobre nuestra América nos hacemos cada día”, manifestó Alejo Carpentier en su publicación “Tres Artículos en el Centenario” en el diario El Nacional, Caracas en 1953. Por su parte el autor José Lezama Lima, el mismo 1953, escribió en su revista 'Orígenes', esta enigmática semblanza del prócer cubano: "José Martí fue para todos nosotros el único que logró penetrar en la casa del alibi. El estado místico, el alibi, donde la imaginación puede engendrar el sucedido y cada hecho se transfigura en el espejo de los enigmas. Su imaginación se ha vuelto cenital y misteriosa, y ha penetrado en su misión con el convencimiento de quien huye de la escarcha se encuentra con la nieve. Arrostró esa escarcha; amarró su caballo en el tronco de cuerpo y aceite, y penetró alegremente en la casa del alibi'. El español Francisco Piñón, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos, dijo que Martí "superó los particularismos de Cuba para, a través de los problemas comunes de América Latina, asumir un constante diálogo y acción a favor de la unidad de la región". El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel afirmó que "Martí es el ejemplo del pensamiento propio, del sentido de la libertad y de la dignidad humana. Un ejemplo para toda la humanidad, más allá de Cuba y de América Latina". La idea final no puede ser de otra manera que en palabras del propio Martí, quien dijo que "amo tanto a mi tierra, que parece que santifica a todo el que la pisa y sería capaz de perdonar a los que aquí han pecado contra la libertad".
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