Junto con recibir la propuesta modernizadora de la UDI, el Gobierno comienza a tomar nota del precio que exige el gremialismo para respaldar la agenda estratégica de La Moneda. El domingo la UDI hizo entrega formal al Ministerio del Interior de un completo paquete de propuestas de modernización del Estado, pero el mismo día adjuntó a su contribución sendas declaraciones públicas de beligerancia, sosteniendo que el Ejecutivo está “inmovilizado” y debe “ceder cuotas de poder”. Se trata de conceptos formulados en La Tercera y El Mercurio por el Presidente de la UDI, Pablo Longueira y por una de las voces más influyentes del lavinismo, Luis Cordero. Según concluyen en La Moneda, ambas declaraciones confluyen en una misma estrategia de presión y demanda, que revela el verdadero precio del gesto de Longueira hacia el Presidente Lagos. Según han admitido fuentes de la UDI, uno de sus incentivos para coadyuvar al Ejecutivo en la tarea de “convertir el año de la corrupción en el año de la modernización” fue la oportunidad de perfilarse como un partido democrático y la necesidad de evitar que una eventual crisis de gobernabilidad empañe los méritos de su carrera a La Moneda. Con las propuestas gremialistas en la mano y las declaraciones del domingo a la vista, en La Moneda sostienen que comienza a comprobarse la intención de presionar al Gobierno para que se desprenda anticipadamente de lo que Cordero denominó “cuotas de poder”. En ese contexto se inscriben proposiciones como la ratificación del Senado para designar directivos de responsabilidad crítica y las negociaciones en ciernes para que la UDI ingrese a la testera de la Cámara de Diputados. 48 horas después del cónclave en las Termas de Cauquenes, el gremialismo entregó una minuta en la que expone una treintena de iniciativas de modernización y probidad en torna a materias que contemplan desde el financiamiento de la actividad política hasta un cambio radical en los cargos de confianza de la administración pública. Las iniciativas fueron afinadas durante el cónclave gremialista del pasado fin de semana, sobre la base de informes del CEP y del Instituto Libertad. La Moneda y la UDI hicieron un compromiso de reserva sobre los contenidos de la propuesta, para no contaminar su viabilidad con un debate público previo a los necesarios consensos. En esa perspectiva, para el transcurso de esta semana se espera una reunión entre el vicepresidente José Miguel Insulza y la directiva gremialista para acercar las posiciones de las respectivas agendas. Una señal contundente en esa línea dio ayer el propio Insulza, quien al llegar de la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, reconoció que esperaba un encuentro con el partido opositor para las próximas horas. En la UDI, tienden a ser un poco más ambiguos con la cita y se limitan a precisar que entre hoy y el viernes se continuaría con el diálogo. Trascendió que ayer en La Moneda el ministro Insulza y su par de la presidencia, Mario Fernández, dedicaron buena parte de la jornada a analizar en detalle la agenda gremialista y también la que aportó la Democracia Cristiana. Las fuentes consultadas afirman que tras la reunión que se realizaría esta semana entre el gobierno y la UDI, el siguiente paso es una convocatoria del Presidente Ricardo Lagos a todos los jefes de partido, para obtener su apoyo y compromiso. Sin embargo, nadie desconoce que el escenario político está ad portas de entrar en el receso estival, por lo que las fuentes señalan que los primeros frutos concretos se observarán recién en marzo.
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