El 12 de diciembre pasado, la cineasta Vivienne Barry recibió la llamada de una amiga que quería felicitarla luego de haber leido que se había ganado el primer premio Coral de animación en el Festival de Cine de La Habana con el corto “Como alitas de chincol”. Fue un verdadero regalo de Navidad anticipado para esta creadora, con una larga trayectoria en el cine de animación (fue autora de la premiada serie “Tata a colores” de principios de los 90 en TVN), aunque hasta esa llamada no se había enterado del premio.  Vivienne Barry animando “Como alitas de chincol” | Es que en su momento la cineasta ni siquiera pudo viajar a la isla a participar en el certamen, ya que el Ministerio de Relaciones Exteriores decidió costear los pasajes de otros cuatro cineastas nacionales que concursaron en el Festival. Anteriormente la obra fue presentada en la última versión del Festival Internacional de Cine de Valdivia y en el 10. Festival Internacional de Cortometrajes de Santiago. Barry fue premiada por un jurado compuesto por el escritor William Ospina (Colombia), el productor Walter Achúgar (Uruguay), la documentalista Chiara Varese Scotto (Perú) y la cineasta Belkis Vega Belmonte (Cuba). En 1990, la realizadora había presentado en la misma categoría la obra “Nostalgias de Dresden”. Además de Barry, en el certamen obtuvieron premios los realizadores chilenos Erwin Gómez Vinales, quien obtuvo un Premio Especial de Jurado por su corto de animación “Rokunga, el último hombre pájaro”, y los documentalistas Bettina Perut e Ivan Osnovikoff, quienes obtuvieron el Premio al Documental Experimental con su obra “Un hombre aparte”. En el evento además se realizó una retrospectiva de los cien años del cine chileno, donde se mostraron quince largometrajes nacionales. Otras obras participantes por Chile fueron “A diestra y siniestra”, de Marcelo Gaete, “Estación de invierno”, de Pamela Espinoza, “Ogú y Mampato en Rapanui”, de Alejandro Rojas, “Paraíso B”, de Nicolás Acuña, “Un hombre aparte”, de Bettina Perut, “El fotógrafo”, de Sebastián Alarcón y “El Leyton”, de Gonzalo Justiniano. Por los Premios Coral compitieron más de 110 films de más de 10 países. Arpilleras En el corto premiado cobran vida las historias que en los años 70 tejieron las mujeres pobladoras de Santiago en centenares de arpilleras, relatando lo que ocurría en aquella época y no podía ser mencionado en los medios de comunicación. Según la autora, la obra “es un homenaje a las mujeres que bordaron la historia durante la dictadura”, quienes creaban con trapos que recogían de la basura para hacer una crónica de los hechos en un momento “de mucha censura, donde no se podía hablar”. Barry cuenta que en su momento las tejedoras fueron amparadas por la Vicaría de la Solidaridad y muchas de sus obras eran enviadas a Europa. “A veces ellas les ponían papelitos, cartas con mensajes”, señala, aunque “muchas arpilleras fueron requisadas y en algunos diarios se dijo que era propaganda antichilena”. La idea original del corto “Como alitas de chincol” nació hace más de veinte años en el exilio en Dresden (entonces Alemania Oriental, donde residió Barry hasta 1981) y el financiamiento provino del Fondart. "Como alitas de chincol" es una frase de la canción "Angelita Huenumán" del cantautor Víctor Jara. Creación Para realizar el corto de 10 minutos, filmado en 35 milímetros y luego trasladado al video, Barry usó animación de géneros, bordados y patchwork. “Los temas que ellas bordaron fueron los allanamientos, los desaparecidos, los comedores populares. En el bombardeo de La Moneda, por ejemplo, muestro los aviones volando, el fuego. Estoy moviendo lo que ellas plasmaron en algo que estaba detenido”. Primero se debió preparar los géneros y copiar las arpilleras auténticas. “Volvimos a hacerlas para poderlas mover, porque en las originales está todo cosido. Por ejemplo, las arpilleras tienen unos muñecos de trapo chicos, y hubo que hacerles esqueletos para que se movieran”, señala. “Los trabajos originales se consiguieron con las mismas señoras, en la Vicaría, o se reconstruyeron gracias a fotografías de la época”. Además de la autora, en la preparación del corto participaron siete tejedoras, dos asistentes de animación, un camarógrafo, un iluminador, un fotógrafo y una periodista que recopiló distintos antecedentes. La producción comenzó en septiembre del 2001 y concluyó en marzo del año pasado. Aunque el corto no ha sido exhibido públicamente, Barry realizará una muestra en dos semanas más en una sala del Consejo de Calificación Cinematográfica. Taller de animación Para personas interesados en la animación, Vivienne Barry dictará un taller intensivo de cine de animación entre el 6 y el 31 de enero próximos. En los talleres se trabajará con la animaciñon de papeles recortados y collages, muñecos de látex, plasticinas y stop motion a través de la pixilation y otras técnicas. Mayores informaciones se pueden obtener en los teléfonos 2698914 y en su página web.
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