A veces las palabras sólo existen, jamás pronunciadas, jamás escritas por nadie. ¿Es necesario inhalar todo el mundano aire, sólo para latir y expuestas las venas, susurrantes, agonizantes, esperar tendido la visita del silencio? Fotografías captadas por Marcos Llanos, reportero gráfico de La Nación.
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