El sello distintivo que tuvo la reunión de Cerro Castillo fue el descarnado análisis que se hizo sobre la viabilidad de la enmienda y los intereses políticos que la atraviesan como los grandes escollos a sortear en el trámite parlamentario. En la cumbre concertacionista de ayer, se insistió en la necesidad de administrar internamente las diferencias dado el interés explícito de la derecha por aprovechar al máximo el clima de desavenencias que ha imperado en la Concertación en torno a los mecanismos de financiamiento del Plan Auge.
Fuentes que asistieron a la reunión explicaron que el Presidente Lagos abogó enérgicamente por el compromiso adquirido ante el país en este tema y dijo que ni su gobierno ni la Concertación pueden desaprovechar la oportunidad que les entrega esta enmienda. Menos si se consideran el apoyo que tiene entre la ciudadanía.
El mandatario sacó a la palestra los sondeos gubernamentales que hablan de un amplio respaldo al Plan y al resto de las reformas, así como a las favorables opiniones recogidas por él en sus diversas salidas a terreno.
Tanto Lagos como los ministros presentes en el encuentro –Osvaldo Artaza, Nicolás Eyzaguirre y Heraldo Muñoz- pusieron el acento en que la tarea de la Concertación es obligar a la derecha a decantar una postura clara ante las reformas, desnudar el populismo que impregna su acción en este tema y dejar en evidencia su punto más débil ante la opinión pública: la irrestricta defensa de los grupos económicos ligados a las isapres.
La única fórmula para cumplir este objetivo, recalcó el mandatario, consiste en producir un cierre de filas efectivo en el oficialismo y resolver las discrepancias a puerta cerrada, sin ventilarlas por los medios de comunicación para potenciar perfiles individuales.
Antes que el presidente DC Adolfo Zaldívar abandonara la cita por un compromiso justificado, Lagos advirtió que de no seguir este camino, la reforma puede dejar de ser el gran aporte y la mejor carta del tercer gobierno de la Concertación, para convertirse en su peor foco de conflicto, regalándole un escenario ideal a los intereses de la derecha para debilitar al oficialismo de cara a los comicios municipales del 2004 y a las presidenciales/parlamentarias del 2005.
Declaraciones de rigor
El ministro secretario general de Gobierno Heraldo Muñoz calificó el encuentro como una reunión franca y amistosa. Dijo que de la cita emergió la voluntad de trabajar conjuntamente en el Parlamento y sostener los diálogos adicionales que sean necesarios para concretar el proceso de reforma. 'La idea es tratar los proyectos de manera conjunta e integral, hacerlo según la opinión mayoritaria en las comisiones unidas de Hacienda y Salud', agregó.
A la reunión de 'coordinación' asistieron los cuatro presidentes de los partidos de la Concertación, Adolfo Zaldívar (DC), Guido Girardi (PPD), Camilo Escalona (PS) y Ernesto Velasco (PRSD), además de parlamentarios relacionados con el tema.
Muñoz descartó que al interior de la Concertación haya discrepancias estratégicas frente al tema y aseguró que 'hay una voluntad común de avanzar en esta reforma entendiendo que quizás sea la transformación social más importante del gobierno del Presidente Lagos'.
Afirmó que la reunión no pretendió 'ordenar' a los partidos, 'porque no hay nada que ordenar en el sentido que todos los partidos de la Concertación están de acuerdo en lo fundamental'. Pero precisó que sí se consensuaron criterios en torno al proyecto, porque se trata de un proceso legislativo donde nada es perfecto y frente al cual el gobierno comprometió una actitud abierta hacia la discusión parlamentaria.
Coincidiencias en la DC
Si bien cada uno de los asistentes tuvo su oportunidad de hablar, las fuentes insisten en las coincidencias de las exposiciones con el planteamiento gubernamental, incluso de parte de los tres representantes de la DC –su timonel Zaldivar, el secretario general Jaime Mulet y su interlocutor con el gobierno Patricio Rojas-. Afirman que los representantes de la flecha roja, colectividad que más dolores de cabeza ha generado al gobierno en materia de financiamiento, tuvieron una sola voz para respaldar los criterios de trasladar el debate al trámite parlamentario, con la confianza de que las diferencias no son tan profundas como para no poder superarlas sin dramatismos.
Coincidente con estas versiones, Mulet afirmó a la salida del almuerzo que a su partido 'indudablemente nos gusta la reforma. Nosotros hemos querido esta reforma desde hace mucho tiempo y lo más importante es que le gusta a la Democracia Cristiana y le gusta a la gente, y la DC está con la gente'.
Dijo que cualquier diferencia que se pudiera producir se irá zanjando en las comisiones unidas, incluso en materia de financiamiento, a pesar del rechazo de su partido a la eliminación del subsidio maternal a las isapres. 'Estamos seguros que en el trámite legislativo vamos a resolver estas discrepancias', porque vemos voluntad de apertura en el gobierno y en los partidos aliados, para buscar una salida y tener pronto la reforma.
'El problema no está dentro de la Concertación, porque nosotros vamos a ser capaces de resolver nuestras pequeñas diferencias; el problema está al otro lado, en la UDI defendiendo a las Isapres', sentenció Mulet.
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